Leyendolo a Varsavsky sobre su opinión respecto al voto obligatorio en Argentina, me encontré con que hay tantas opiniones negativas como positivas, están quienes prefieren un sistema de voto optativo (al estilo Estados Unidos, por ejemplo) y otros defienden el modelo actual (anda a votar, sea a quien sea… pero votá).
Sin duda, no soy quien para decir cual es mejor que el otro, mi más humilde opinión pasa porque el problema no está precisamente en si el voto es obligatorio o no, en cambio, de como se aprovechan los partidos a la hora de ejercer poder sobre esos votantes potenciales.
Veía en Fuera de foco hace unos días, como algunos trabajadores de Patti pintaban las paredes libres en las calles de su ciudad, para hacer propaganda política… y me venía a la mente aquel pensamiento un tanto extremo que se me ocurrió una vez hace semanas atrás…
¿Que pasaría si los votantes no pudiesen hacer publicidad, ni en la calle, ni en los medios… (y ni hablar de la entrega de bolsones y tickets)?
Nos encontraríamos con una cruda realidad, al tener un voto obligatorio, los mismos ciudadanos deberían interesarse por ver a quien votar… ya que de última, no estarían cegados por quien -tuvo-más-dinero-para-publicidad-, ni menos aún… por quien fue más inteligente tocando el corazón de cada argentino con sus publicidades.
Por otro lado, los candidatos tendrían que empezar a mostrar acciones, y no palabras, para que la gente los tomase en cuenta. Es decir, un debate público, una acción a una institución, etc… que si bien podríamos considerarlo como una publicidad, en realidad tendría de fondo un beneficio para al menos un grupo de personas (lamentablemente, esto no podemos subsanarlo, es así y punto).
En las calles, no estaríamos viendo como empapelan la ciudad con caras sonrientes y falsas, con promesas que nunca cumplen porque usan palabras genéricas, ni tampoco con pancartas y folletos que contaminan la perspectiva de cualquier transeúnte.
¿Y por qué me la agarro con la publicidad? Porque si alguien realmente sabe tocar el corazón de un argentino, puede darlo vueltas con unas pocas imágenes… sean de momentos tristes pasados, o bien de recuerdos gloriosos… que nadie puede negar que te hacen poner la piel de gallina cada vez que se te cruzan por la mente. Y como toda publicidad de la mala, la misma te vende algo en un buzón… y no te vas a dar cuenta lo que compraste, hasta que te estén saltando encima, vaciándote los bolsillos. En cambio, si la publicidad no estuviese… el interés propio del sujeto, lo llevaría a conocer detalles sobre los candidatos, pudiendo evaluar objetivamente en base a sus intereses, que tan adecuado es el país para un futuro como el que él mismo desea.
La propuesta, en claro, sería privar de publicidad a todos los partidos políticos, en cualquier tipo de medio, imponiendo como pena máxima, la exclusión de este en las votaciones venideras… de tal modo que se tomase en serio, a fines que nadie viole dicha medida.
Estoy loco… si, un tanto, es algo que quizás nunca veamos en este país… ya que lo normal es educar a la gente para que vivan de la publicidad… y piensen en razón a ella (sin ir más lejos, problemas de anorexia y bulimia; tabaco; drogas… todo gracias a un aporte grande de la publicidad).