Soy un pendejo…
Aug 14th, 2008 by Federico Almada
Me encanta como muchas personas grandes quedan con cara de piedra, cuando en pleno inicio de una reunión, me preguntan… ¿y vos cuantos años tenés?
No es de malvado, ni de pedante, pero es extraño a veces pensar como antes el hecho de que un “pendejo” estuviese presente en una reunión, era inaceptable… y ahora, con las nuevas tecnologías, es casi “obligatorio” o al menos necesario.
La última vez que tuve una reunión (hace un par de semanas), las personas que estaban sentadas en la mesa tenían entre 35 y 50 años, todas con títulos profesionales, familia (hijos, inclusive), coche, hogar propio (bueno, casi todos).
Todos son adultos para mí… bueno, y yo también soy adulto, pero para ellos soy un “pendejo” (si, algunos me lo dicen de confianza que me tienen, pero muchos asumo que se lo callan porque aún no me conocen tanto jeje).
Recuerdo lo que un amigo (KiuS) me comentó una vez, que en otros países (Perú, Chile también), en el momento que vivió allá, se dio cuenta la diferencia en cuanto a las edades que se hacen hasta en las propias familias. Si había reuniones entre dos familias, o de negocios, los hijos comían por separado… simplemente, porque eran más chicos.
En otras culturas, las mujeres no son aceptadas en la mesa, o bien, tienen que quedarse calladas (sea de la edad que sean).
En Argentina, este tipo de cosas no se da a nivel familia (bah, nunca lo viví), pero si a nivel negocios. Cuando te sentás a negociar, la mayoría de las personas involucradas están dentro de un rango de edad determinado (o al menos, tienen un mínimo que excede los 25 o 30 años), mientras que en muchos casos, también hay cierta ‘discriminación’ (si me permiten llamarlo así), por quienes tienen título, son independientes o han tenido éxito en el pasado.
Ahora bien, con las nuevas tecnologías, muchas de estas personas quedan abiertas de piernas frente a “pendejos” que saben manejarlas y sacarles máximo provecho, por lo que si bien algunos se reusan (me ha pasado), la mayoría ya está aceptando esta nueva ‘tendencia’.
Solo de comentario final, que cuando fui a ver mi primer ‘cliente’ en Córdoba, la persona que me atendió me trató bárbaro (no preguntó edad, pero bueno… tenía 18 años, y calculo que lo estimaba), y la secretaria no sabía como ‘tratarme’ (me tuteo un par de veces, pero frente a su jefe me llamó Señor xD!!). Lo peor, es que mis nervios ante una persona más grande (y encima con empresa, éxito, título”S”, etc), me llevaron a una nube de pedos, por lo que al momento que la secretaria me trajo un café, no le puse azúcar… y mi cara me delató al toque… por lo que el cliente se tentó… y bueno, ganamos confianza (que hasta el momento no teníamos).
Lo bueno de todo, que si bien es un tanto duro para nosotros como “pendejos” al principio, con el tiempo estas personas terminan respetándonos del mismo modo que nosotros lo hacemos con ellos… por lo que no es un problema eterno (aunque, ante un nuevo cliente, se enfrentarán a la misma historia, lamentablemente).
